domingo 11 de abril de 2010
Tsuki no Maboroshi @ 20:27
Lágrimas
- Yo te invoco, máscara de carne y sangre, eternidad, batir de alas. Tú que ostentas un nombre humano, caos, destrucción. Persigue el sur sobre las crestas salvajes del mar. Hado 31: Shakkaho.
Casi me entraron ganas de llorar cuando salió de mis manos una bola de fuego rojo de no más de diez centímetros de diámetro y explotaba a poca distancia de mi haciendo un sonido parecido a una pedorreta.
- Siempre has dicho que eras mala con el kidoh, pero nunca pensé que fuese para tanto.
Me di media vuelta para encontrarme a una Matsumoto cargada de papeles al otro lado del campo de entrenamiento. Fruncí el ceño e hice un puchero.
- Te crees que no intento mejorar, pero simplemente no me sale.
- ¿Por qué no le pides ayuda a Hinamori?- me sugirió Matsumoto.- Ella es una experta en kidoh.
- Y lo estaba haciendo… hasta que se me escapó algo del capitán Aizen y la subcapitana se puso a hiperventilar.- confesé con culpabilidad.
- ¿Aun anda así?- me preguntó con cierto tono de asombro.- Ya va siendo hora de que se de cuenta de cómo están las cosas.
- Estoy de acuerdo contigo y he intentado razonar con ella, pero no consigo nada más que hacer que acabe hiperventilando.- le dije suspirando con resignación.- A todo esto ¿A dónde vas con todos estos papeles?
Matsumoto bajó la vista hacia el enorme fajo de papeles, luego me miró a mí y de repente se dibujo en su rostro la misma sonrisa traviesa que se le pone a un niño al que se le acaba de ocurrir alguna travesura.
- Coge esto.- me dijo entregándome los papeles.- Creo que iré a hablar con Hinamori sobre todo eso.- añadió dando media vuelta y marchándose.
- ¡Ey! Espera un momento Matsumoto ¿Qué hago con estos papeles?
- Son los informes del último mes para el periódico.- dijo alejándose de allí sin ni si quiera darse la vuelta.- Tienes que dárselos a Shuuhei.
- ¿Los informes del último mes?- exclamé sorprendida.- ¡Pero si había que entregarlos hace casi dos semanas!
- Además, Shuuhei es muy bueno con el kidoh. Él podría ayudarte con eso.
Fruncí el ceño ante aquella sugerencia por su parte. No es que me molestase, más bien todo lo contrario. Me encantaba pasar el tiempo con Shuuhei, aunque no hiciéramos nada. Solo su presencia, tenerlo junto a mi… Realmente siento que estoy teniendo los mismos pensamientos que una quinceañera enamorada del capitán del equipo de futbol de su instituto.
Cuando llegué a los cuarteles de la novena, no me fue muy difícil adivinar porque Shuuhei parecía a punto de tener un ataque de nervios. Ni si quiera se dio cuenta de mi presencia hasta que me acerqué a él y le hablé.
- Déjame adivinar.- le dije haciendo que se volviera hacia mi.- Matsumoto aun no te ha entregado el informe del último mes.
- Esa mujer acabará matándome.- me dijo mientras empezaba a caminar de un lado a otro de la habitación con pasos rápidos.- Parece imposible que logre entregar los informes a tiempo.
Me detuve en mitad de la sala, cortándole el paso y le entregué el informe que me había pasado Matsumoto.
- Me los dio Matsumoto hace tan solo un momento.
Miró los informe, luego a mi y una vez más a los informes para luego abrazarme con tanta fuerza que ni si quiera me dio tiempo a reaccionar.
- Pensé que me acabaría por dar un infarto.- dijo mientras me soltaba.- Te debo una.- añadió mientras se alejaba.
- ¡Shuuhei!- le llamé antes de alejarse.- ¿Haces algo esta tarde?
- Si logro terminar esto a tiempo, tendré la tarde libre.
- ¿Puedo pedirte un favor?
Volví al escuadrón sintiendo que me había quitado un peso de encima. No esperaba conseguir en un par de meses lo que no había logrado en tantos años, pero esperaba que el entrenamiento con Shuuhei me ayudase a manejarme medianamente bien con el kidoh, así que estaba dispuesta a llegar a mi cuarto y descansar hasta que tuviese que ir al campo de entrenamiento donde había quedado. No imaginé que mis planes cambiarían nada más llegar a los cuarteles de mi división.
Empezaba a preocuparme seriamente la estabilidad emocional de mi subcapitana. Normalmente solo rompía a llorar cuando había algo que le recordaba a Aizen o cuando alguien hablaba de él, pero ahora estaba sola, en el jardín llorando sin ningún motivo aparente. Suspiré con resignación y me senté junto a ella.
- No vale la pena.- le dije únicamente.
- ¿A qué te refieres?- me pregunto entre sollozos.
- A llorar.- respondí.- Es un desperdicio de tiempo y de fuerza y acabas teniendo un sofocón que te deja agotada por alguien que no se merece ni una sola de esas lágrimas.
- No es por el capi…- se interrumpió ella misma, temiendo incluso decir su nombre.- Me peleé con Matsumoto.
- ¿Qué pasó?- le pregunté sorprendida. Era raro que Matsumoto se pelease con alguien, y no hablemos de la subcapitana.
- Me habló del… del…
- ¿Del capitán Aizen?- pregunté yo, y ella asintió, mordiéndose el labio intentando contener las lágrimas.
- Dijo que era una estúpida por llorar por él. Que tenía que abrir los ojos de una vez y no se cuantas cosas más, pero me puse nerviosa. Le grité que ella nunca me entendería, que no sabía lo que se sentía cuando te traiciona alguien a quien tanto aprecias. Le grité que se largara.- dijo mientras las lágrimas se le acumulaban en los ojos.- Luego me dio un bofetón y me dijo que no volvería a perder el tiempo conmigo.- Y de nuevo rompió a llorar. Mañana, sin falta, hablaría con la capitana Unohana para ver si me podía dar algo para la depresión o acabaría liándome a tortas con la subcapitana.
- ¿Sabía que Matsumoto e Ichimaru se conocían desde que eran unos niños y que se criaron juntos en el Rukongai?
- ¿¡Qué!?- exclamo sorprendida, confirmando que la respuesta a mi pregunta era no.
- Sé que Matsumoto sentía algo por Ichimaru y sé que la traición debió suponer un duro golpe para ella. Supongo que tú no sabías nada de esto.
- ¡Oh! ¡Dios mío!- exclamó llevándose las manos a la cara horrorizada al ser consciente de lo que sucedía.
- No se preocupe, subcapitana.- le dije antes de que volviera romper a llorar.- Será mejor que por ahora descanse. Tranquilícese y duerma un poco.
- Pero Matsumoto…
- Matsumoto estará bien. Seguro que lo de esta tarde fue un pronto y mañana ambas podréis hablar más tranquila, pero ahora será mejor que duerma un poco y se tranquilice.
Mentía, obviamente. Apostaba lo que fuese a que Matsumoto no estaba muy bien que digamos, pero la subcapitana no debía saberlo. Lo último que necesitaba es convertirme en subcapitana porque Hinamori acabase con una depresión, así que esperé hasta que se acostó para ir a hablar con Matsumoto.
La encontré subida en los tejados de la decima división. Subí hasta arriba y me senté junto a ella.
- ¿Has hablado con Hinamori?- me preguntó sin siquiera volverse a mi.
- Últimamente se pasa más tiempo llorando que haciendo cualquier otra cosa.- le dije con un suspiro de resignación.
- ¿Sabes? Mientras vivíamos en el Rukongai, los días que hacía buen tiempo, Gin y yo nos subíamos por los tejados de las casas. Nos gustaba ver el ir y venir de la gente. Desde arriba, se ven cosas que normalmente pasan desapercibidas, pero…
Volví la vista hacia ella. Parecía a punto de echarse a llorar, sin embargo no dejaba escapar ni una sola lágrima.
- Tenía vértigo.- dijo dejando escapar una pequeña risita que no encajó para anda con su rostro triste.- Me ponía enferma solo de pensar la altura, pero aun así subía porque, estando a su lado, me sentía segura. Si estoy viva, si conseguí sobrevivir en el Rukongai, fue porque él estaba conmigo. Confiaba en él. Era una parte muy importante de mi vida y ahora…
Vi como las lágrimas empezaron a caer, pero rápidamente ella las limpió de su cara forzando una sonrisa.
- Qué tonta soy.- dijo sin dejar de forzar la sonrisa.- Ponerme a llorar por…
- Es difícil.- la interrumpí yo, haciendo que su mirada se quedase fija en mi.- Y duele como el demonio.- añadí con un suspiro de resignación mientras apoyaba la barbilla sobre las rodillas, rodeándome las piernas con los brazos.- Pensé que estaba lista para cualquier cosa, pero descubrir el autentico alcance de las ambiciones de Aizen me noqueó por completo. Sabía que tramaba algo que no olía nada bien y, aun así, descubrir su traición fue… no sé si sabría describirlo con palabras. No sé si realmente me sentí traicionada, solo recuerdo que me dolió, más de lo que me siento dispuesta a admitir y, no importa lo que haga, la herida sigue ahí y no deja de doler. A veces la noto más y otras menos, pero sigue ahí. Me odio a mi misma cada vez que lloro por eso y no sé si tú estás pasando por lo mismo o es peor o… no sé. Siempre me he dicho a mi misma que llorar por él es una pérdida de tiempo. Aizen no es más que un maldito traidor y no se merece ninguna de las lágrimas que he derramado.- dije volviendo la vista hacia ella.- Ichimaru… No sé qué decir de él. También es un traidor, pero no tengo ni idea de porque decidió seguir a Aizen. No te voy a decir que no llores por él, se lo merezca o no. No tengo palabras bonitas para consolarte ni puedo decirte que todo irá bien porque, francamente, no sé ni si quiera si lograremos vencerles. Solo quiero que recuerdes que estoy aquí, para hablar o simplemente para hacerte compañía si eso es lo que quieres. Simplemente recuérdalo.
No dije nada más, ni ella tampoco. Simplemente nos quedamos en silencio haciéndonos mutua compañía. Era tan extraño ver así a Matsumoto. Creo que nunca en la vida la había visto de esa manera. La que estaba junto a mi era una Matsumoto a la que desconocía por completo y no tenía ni idea de si yo estaba actuando del modo en que debía para ayudarla.
La traición de Aizen, Ichimaru y Tosen nos había afectado a todo el mundo sin excepción. Algunos más, otros menos, pero todos habíamos sido traicionados. Me pregunto si Aizen era consciente de hasta qué punto había afectado al Seireitei su traición.
Sí, claro que lo sabía. Aizen era demasiado frío y demasiado calculador para no saberlo, pero ¿Qué hay de Ichimaru?
Siempre había recelado de él por esa cara de póquer que ponía y que te hacía imposible saber cómo actuaría al segundo siguiente. No tenía ni idea de que era lo que le había llevado a actuar así y… También había visto como miraba a Matsumoto y sé que no miraba así a nadie más. Aquello hizo que me preguntase como me sentiría de haber sido Shuuhei uno de los traidores. Me sorprendió descubrir que, solo de imaginarlo, se me llenaron los ojos de lágrimas. Miré a Matsumoto fijamente por un momento y no pude evitar preguntarme como hacía para no desmoronarse.
Cuando Shuuhei llegó al campo de entrenamiento, yo estaba agotada. No físicamente, después de todo, aquella mañana apenas había hecho nada que supusiese esfuerzo, pero el haber estado con Matsumoto en aquel estado me había dejado fuera de combate.
El cómo había afectado la traición de Aizen a Hinamori era digno de compasión. El cómo había afectado la traición de Ichimaru a Matsumoto era digno de admiración. Había que ser muy fuerte para no venirse abajo en esa situación. Lo sabía porque, el solo hecho de saber la condición en la que se encontraba Matsumoto había hecho que yo misma me viniese abajo. Ojalá nunca tuviese que pasar por una situación igual.
- Juri, ¿te encuentras bien?
Nunca. No me traiciones nunca.
- Shuuhei, tengo frío.
Sonrió, comprendiendo lo que quería y me abrazó. Sentir sus brazos rodeándome, transmitía tanta calidez… Ojalá nunca me traicionase.
Enciclopedia Shinigami
Hisagi está trabajando en el periódico cuando Matsumoto aparece.
HISAGI: No esperaba verte por aquí, Matsumoto. Juri me trajo tus informes el otro día.
MATSUMOTO [Haciendo pucheros]: En realidad venía para disculparme por causarte tantas molestias. Sé que últimamente he estado entregando los informes con un poco de retraso. Así que te he traído un regalo por las molestias.
Matsumoto le entrega una cajita no muy pequeña envuelta en papel de regalo y Hisagi la coge sorprendido y empieza a desenvolverla.
HISAGI: ¡Vaya! Muchas gracias. No hacia fal…
Hisagi se queda sin palabras a ver que el regalo de Matsumoto no se trata nada más ni nada menos que de un paquete de condones.
MATSUMOTO [Dando media vuelta y marchándose]: No hace falta que me lo agradezca, solo disfrútalos con Juri.
_________________________________
Siento el retraso, pero los próximos capis iran retrasandose un poco más porque ya se va acercando a la parte a la que estoy escribiendo. Ahora, los capis que vienen entre el anterior a este y en el que empieza la saga de la batalla de Karakura son un poco de relleno, pero son necesarios para explicar que pasaba en la Sociedad de Almas mientras Ichigo y cia están en el Hueco Mundo.
En fin, creo que no tengo mucho más que decir. Espero que disfruteis el capi y no olvideis comentar ^.~
Etiquetas: Bleach, fanfic, Hisagi Shuuhei, other character, Tsuki no Maboroshi, Tsukihime Juri





