domingo 30 de mayo de 2010
Tsuki no Maboroshi @ 15:18
Cosas Ocultas
Seguí mirando fijamente a Lyra mientras Yuma daba un sorbo de té con cierta indiferencia. Fruncí el ceño mientras veía como Lyra se iba poniendo aun más roja.
- ¿Por qué no me dijiste nada hasta ahora?- le pregunté finalmente.
- Desde lo ocurrido con Aizen y con tu subcapitana convaleciente, has estado muy ocupada. No quería molestarte.- confesó Lyra finalmente.
- ¿Y tú por qué no me dijiste nada?- le pregunté a Yuma.
- Exactamente por el mismo motivo que ha dicho Lyra.- respondió mientras dejaba su taza sobre la mesa.
- Pero algo como esto se avisa.- me quejé haciendo un puchero.
- ¿Te molesta?- dijo Lyra falsamente sorprendida.- Con lo ocupada que has estado yendo y viniendo de la novena división, no pensé que fuese a importante tanto.
Esta vez fue mi turno para sonrojarme. Lyra me dio un par de codazos mientras Yuma intentaba aguantar la risa.
- No te cortes y confiesa.- dijo Lyra.- ¿Desde cuándo te acuestas con el subcapitán Hisagi?
- ¡¡LYRA!!
- Venga Juri, que lo vuestro empieza a ser más obvio que el hecho de que sol sale por el este.- dijo Lyra.
- Y yo que pensaba que estaba siendo discreta.- dije llevándome las manos a la cara.
- La discreción nunca fue tu fuerte, Juri.- me dijo Yuma.- Y aunque lo fuera, ten en cuenta que estamos a las puertas de una guerra. Mucha gente encuentra una vía de escape en los cotilleos de la vida diaria, eso ha hecho que la noticia de que tú y el subcapitán Hisagi estáis juntos corra como la pólvora.
Suspiré con resignación. Lo cierto es que la guerra que se avecinaba estaba tan cerca que a veces era difícil pensar en otra cosa.
Sacudí la cabeza, apartando de mi mente los pensamientos relacionados con ese tema y centrándome en lo que me había llevado a reencontrarme con Lyra y Yuma.
- ¿Cuándo te trasladas oficialmente a la sexta división?- le pregunté a Lyra sonriendo.
- Pues en un par de días.- respondió rápidamente.
- Que pena que el subcapitán Abarai no esté ahora aquí, ¿no crees?
La sola mención del subcapitán de la sexta hizo que la cara de Lyra se encendiese como una bombilla.
- Venga.- dije dándole un par de palmadas en la espalda.- No te pongas roja, que aquí hay confianza.
- Vale, vale. Confieso. He fantaseado mil veces con Abarai y con la posibilidad de verlo desnudo, preferiblemente en mi cama, pero ni se te ocurra hace un comentario ingenioso, que tú has fantaseado con Hisagi exactamente lo mismo.- me dijo amenazante mientras me señalaba con el dedo.
- Con la única diferencia de que Juri sí ha conseguido llevarse al subcapitán Hisagi a la cama.- añadió Yuma con la misma calma con la que alguien habla sobre el tiempo.
Lyra y yo volvimos la vista hacia Yuma, que seguía bebiendo de su té con aquella acostumbrada calma que parecía rodearle siempre ¿Intentaba hacernos quedar de pervertidas a las dos? Aun le quedaba mucho por aprender.
- ¿Y tú qué, Yuma?- pregunté haciendo que su mirada se fijase sobre mi.- ¿Intentarás un traslado sorpresa a la decima división?
- No lo creo.- dijo volviendo de nuevo su atención al té.- Estoy perfectamente en la cuarta.
- Vaya.- dije con un fingido tono de decepción.- Y yo que pensaba que seguías soñando con apoyar tu cabecita en el regazo de Matsumoto.
El último sorbo que le había dado al té se le escapó disparado de la boca mientras su cara se iba poniendo más roja. Lyra y yo intentamos contener la risa a duras penas mientras Yuma se limpiaba la boca con un pañuelo intentando mantener la compostura.
- No sé de qué me hablas.- dijo volviendo a coger su taza, pero sin que el sonrojo desapareciera de su rostro.
- Sí, claro. Sigue intentando disimular que sigues sin conseguirlo.
Y más o menos así pasamos gran parte de la mañana.
La primera semana de cada mes, Lyra, Yuma y nos reuníamos al menos un par de hora para rememorar viejos tiempos. Los tres nos conocimos en la academia. Nos juntaron en un grupo durante nuestro primer simulacro contra hollows en el mundo humano y, desde aquel día, nos hicimos inseparables, además, Lyra y yo compartíamos habitación en la residencia. Por desgracia, al graduarnos, cada uno fue enviado a un escuadrón.
Kurohiko Yuma era un chico no muy alto ni musculoso, aunque tampoco estaba en baja forma. No era muy hábil con la espada, aunque sabía defenderse. Lo suyo era más el kidoh y las artes curativas. Supongo que por eso había entrado en la cuarta división. Actualmente era el quinto al mando de esta. Takashima Lyra, por otro lado, tenía sus habilidades bastante equilibradas, lo cual le había permitido colocarse rápidamente entre los oficiales de alto rango de la decima división, aunque esto cambiaría en un par de días ya que había logrado su tan ansiado traslado a la 6ª división como tercera al mando de esta.
- De todas maneras, eso de trasladarte de división para acercarte a Abarai… Yo podría habértelo presentado.- le dije mientras empezaba a pasar el dedo en círculos sobre borde mi taza de té.
- Ya sabes que ese no es mi único motivo para el traslado.- me dijo Lyra.- Siempre he admirado al capitán Kuchiki y, desde que entré en la academia, he querido entrar en su escuadrón.
- Lo sé, pero no pediste el traslado hasta que Abarai se convirtió en el subcapitán.
- ¿¡Por qué insistes tanto en ese tema!?- dijo poniendo morros.- Qué si no llegas a estar ahora tirándote a Hisagi, seguro que ya hubieses hecho algo para pedir el traslado de división a la novena.
El comentario en si no me hizo enrojecer, si no el hecho de que en ese mismo momento se abriese la puerta y Shuuhei y Kira estuviesen al otro lado. Para terminar de rematar esto, ambos iban desnudos de cintura para arriba salvo por el haroi negro que tenían sobre los hombros y también llevaban puestas unas gafas de sol oscura.
- ¿Qué hacéis aquí?- nos preguntó Shuuhei.
Por el rabillo del ojo vi a Yuma ponerse de pié rápidamente, sorprendido por la presencia de dos subcapitanes en la sala, sin importar las pintas que ambos lucían en ese momento. Lyra, por su parte, intentaba contenerse la risa como podía.
- ¿No crees que eso debería preguntarlo yo?- pregunté mientras le miraba de arriba abajo con el ceño fruncido una vez me hubo pasado la vergüenza.
- Hoy teníamos reunión de la asociación masculina de shinigamis.- dijo Kira intentando taparse con disimulo.- Se supone que nuestra reunión era aquí.
- Vuestra reunión es en la sala de al lado. La asociación femenina de shinigamis cogimos esta sala hace una semana.- le dije con una sonrisa traviesa mientras me acercaba hasta ellos.
- Pero si la habitación de al lado es el cuarto de baño.- se quejó Shuuhei.
- Pues ya sabéis…- dije dándole una palmadita en el hombro mientras veía al subcapitán Kira alejarse cabizbajo.
- Eres mala.- dijo Shuuhei.
- Y no sabes cuánto lo puedo disfrutar.- dije dando media vuelta con una sonrisa.
- Me hago una idea. Ya me contaras esta tarde que era eso de trasladarte de división.
Me había ganado por la mano con la última frase.
Fijé la vista en Lyra que reía divertida mientras Yuma se sentaba tranquilamente y volvía a tomar su taza de té.
- Esta me la pagas Lyra.
- No creo que sea para tanto.- dijo Yuma con su habitual calma.- ¿Qué importa que pudieses querer cambiar de escuadrón cuando ya te acuestas con él?
Si las miradas matasen, la mía debió asesinar a Yuma unas cuantas veces, pero borré la mirada asesina de mi cara para sustituirla por una inocente sonrisa.
- Vaya, entonces creo que yo debería de comentarle a Matsumoto sobre ti y lo mucho que aprecias su… Pechonalidad.
Yuma se tiñó de rojo y se disculpó conmigo rápidamente. El resto de la mañana la pasamos entre diversas risas y cotilleos.
A la caída de la tarde quedé con Shuuhei en uno de los campos de entrenamiento. El día anterior, después de mi charla con Matsumoto, había quedado demasiado afectada como para hacer nada, así que pospusimos el entrenamiento para el día siguiente, o sea, hoy.
Cuando llegué él ya estaba esperándome.
- ¿Y bien?- preguntó en cuanto llegué, haciéndome fruncir el ceño.
- ¿Y bien qué?
- ¿A qué venía eso que hablabais esta mañana de pedir un traslado a mi división?
No me hizo falta mirarme en un espejo para saber que mi cara se había puesto roja. Me di media vuelta avergonzada. Tendría que hablar seriamente con Lyra sobre esto… o matarla por bocazas.
- No sé de qué me hablas.
- Venga Juri, no creo que sea momento de avergonzarse conmigo después de las cosas que hemos hecho a solas los dos.
- Es solo una tontería.- dije restándole importancia, pero no conseguí amedrentarle.
- Juri.- me llamó mientras me abrazaba desde atrás.- Sea lo que sea no me voy a enfadar.
- No me preocupa que te enfades, si no que te rías de mi.- murmuré.
- Prometo no reírme.
Apoyé la cabeza sobre su pecho, pero en ningún momento me volví para mirarle. Suspiré con resignación mientras intentaba elegir las palabras correctas para explicarle.
- Van a trasladar a Lyra a la sexta división.- dije finalmente.
- ¿No veo la conexión que tiene esto con lo otro?
- Es que a ella admira mucho al capitán Kuchiki y además, como le gusta el subcapitán Abarai…
- Sigo sin ver la… ¡Ah!- exclamó al percatarse de lo que pretendía decir.- ¿Te trasladaría de división para estar más cerca de mi?
- Supongo que sería lo suficientemente egoísta como para hacer algo así.- confesé mientras agachaba la cabeza avergonzada.
- No tienes de que avergonzarte.- me susurró al oído.- No eres la única egoísta aquí presente.
Me giré hacia él, que me miraba sonriendo y, antes de que pudiese hacer o decir nada, me dio un beso en los labios. Le miré fijamente sin sentirme capaz de reaccionar mientras él se dirigía hacia el centro del campo de entrenamiento.
- ¿Te parece bien si empezamos?- me preguntó desde el centro del campo.
Me acerqué hasta él y, al llegar a su altura, me giró hacia un lado, donde había varias dianas.
- Intenta darle a la primera diana con el hado 63.
Miré la diana y suspiré con resignación mientras alzaba la mano y apuntaba a la diana esperando no cagarla demasiado.
- Hueso de bestia destrozada. Gran pináculo. Cristal carmesí. Eje de acero. Avanzad cielos. Deteneos cielos. Que la textura del golpe de lanza inunde el castillo vacío. Hado 63: Raikoho.
Un rayo de energía salió disparado de mi mano hacia la diana… solo que la explosión llegó a medio camino antes de llegar a la diana haciendo que cayese de culo al suelo.
Cuando la humareda de la explosión se calmó, miré a Shuuhei por encima de mi hombro, el cual parecía realmente sorprendido por el resultado del hado. Bajé la cabeza suspirando con resignación.
- ¿Pero no se supone que la quinta división está especializada en el uso de kidoh?- exclamó Shuuhei sorprendido.- Y tú eres la tercera al mando.
- Ya te dije que mi nivel era malo.- le dije haciendo un puchero mientras me levantaba.
- Malo, pero no desastroso.
Me volví hacia él enfadada. Una cosa era ser mala en kidoh y otra que te lo dijeran a la cara.
- Perdóname.- me dijo con tono conciliador.- Pero… ¿Qué haces cada vez que intentas hacer un kidoh?
- Pues lo normal. Me concentro, acumulo reiatsu para liberarlo, visualizo el ataque y recito el encantamiento.
- Y lo de acumular reiatsu para liberarlo, ¿Cómo lo haces?- preguntó de nuevo.
- Pues, no sé. Acumularlo simplemente.- le dije encogiéndome de hombros.- No es suficiente?
Shuuhei suspiró con resignación ante mi respuesta, como si yo hubiese dicho algún disparate o algo por el estilo. Eso me hizo fruncir el ceño mientras le miraba fijamente.
- Tú no eras de prestar mucha atención en las clases teóricas de la academia, ¿cierto?
- ¡Eh!, que salvo por el kidoh, acabe la academia siendo la primera de mi clase.
- Pero eso es porque no sabes lo más básico de un kidoh: La cantidad de reiatsu a liberar.- fruncí el ceño sin entender.- ¿Nunca te has preguntado por qué los hados y bakudos están numerados del 1 al 99?- negué con la cabeza, sin dejar de desfruncir el ceño.- El numeró te indica la cantidad aproximada de reiatsu que se necesita para controlarlo. Para ello es necesario un buen control de reiatsu, y estoy seguro de que tu control del reiatsu es bastante aceptable. Solo tienes que tener en cuenta que contra más bajo sea el número del kidoh, menos reiatsu será necesario para su uso.
- ¿Solo tengo que hace eso? ¿Ahí está el fallo?
- Básicamente.- me dijo asintiendo con la cabeza.- Aunque también tienes que tener algo presente: El encantamiento suele ser un engañabobos para principiantes.- me explicó Shuuhei.- Los profesores de la academia siempre nos enseñan que si lo decimos completo, lograrán realizar el kidoh completo sin problemas, pero eso no es del todo correcto. Para realizar bien un kidoh hacen falta dos cosas: manipulación correcta del reiatsu y convencimiento. Si una cosa falla, lo harán las dos. Los encantamientos solo existen para dar seguridad al que realice el kidoh, pero no creo que sea eso lo que te falle a tí. Solo ten presente lo que te acabo de decir y vuelve a intentar el hado 63 sin el encantamiento.
Y lo hice. Me concentré en que realmente iba a funcionar y me convencí de ello y ajusté el nivel de reiatsu tal y como me dijo Shuuhei. Apunté a la diana y lancé el ataque. El ataque dio de lleno en la diana sin ningún problema. Cerré los puños con fuerza intentando contener la rabia que crecía poco a poco en mi interior.
- Bien hecho Juri.- me felicitó Shuuhei dándome una palmada en el hombro, pero en seguida se percató del estado en que me encontraba.- ¿Qué te ocurre?
- Fue Aizen.- dije únicamente mientras seguía apretando los puños, sintiendo como las uñas se me clavaban en la palma de la mano.- El fue quien me… Quien me ayudó en los entrenamientos de kidoh.- dije entre diente remarcando la palabra “ayudó”.
- Nunca te explicó cómo funcionaba, ¿verdad?
Negué con la cabeza intentando tranquilizarme, pero no podía. Estaba furiosa. Aizen había jugado conmigo más de lo que hubiese esperado y no podía evitar preguntarme hasta donde se había extendido la mano de Aizen.
- Él siempre me decía que no debía preocuparme. Que había mucha gente que tampoco llegaba realmente a controlarlo. Siempre me decía que la clave estaba en recitar el hechizo. Así que me concentraba siempre en cada una de las palabras del conjuro, pero pocas veces lograba hacer algo decente. Aizen decía que tal vez me fallaba el control del reiatsu al liberarlo en cada kidoh. Nunca se me ocurrió pensar que solo intentaba confundirme.- dije bajando la vista.- Y a lo mejor todo es culpa mía por un par de clases en las que no presté atención.- añadí dejando escapar una risa desganada.
- Supongo que, después de todo, nunca dejó de ser consciente que eres una de las pocas personas que podría plantarle cara.
Me volví hacia Shuuhei, sorprendida por la declaración que acababa de hacerme.
- ¿No es lógico? Eres buena en el combate cuerpo a cuerpo y más aun cuando es a distancia. Eres una de las shinigamis mejor dotada en el manejo del shunpo y, para colmo, tu zanpakuto es la única capaz de anular los efectos de Kyoka Suigetsu. Si el realmente te hubiese entrenado en el campo del kidoh, hubieses resultado una molestia muy importante para él. Supongo que solo quería asegurarse de tener ventaja sobre ti en todo momento.
- No soy idiota, Shuuhei. Aizen era uno de los capitanes más fuertes del Gotei 13. Se hasta donde llega su poder y…
- Y yo sé hasta dónde puede llegar el tuyo.- me dijo interrumpiéndome.- Y también se que, dadas las circunstancias y me arrepiento de lo que voy a decir antes incluso de hacerlo, eres una de las pocas personas que puede tener una posibilidad contra Aizen.
Tal vez Shuuhei tenía razón. Tal vez Aizen quería asegurarse de que aun tenía un punto débil que atacar si nos teníamos que ver la cara, pero si ese era el caso, estaba más que dispuesta a demostrarle a Aizen que, si lo que quería era jugar conmigo, se había equivocado de persona.
Enciclopedia Shinigami
Hisagi y Juri están durmiendo juntos cuando, de repente, en el patio que hay junto a la habitación, se escucha ruido de pelea. Ambos se despierta extrañados mientras escuchan dos voces: Una de hombre y otra de mujer:
VOZ HOMBRE: ¿En serio crees que puedes conmigo? ¡Acabare contigo antes de que puedas siquiera lanzarme una de esas llamitas!
VOZ MUJER: Eres demasiado impulsivo e irreflexivo como para derrotarme.
VOZ HOMBRE: ¡¡NO ME JODAS!! ¡No podrá conmigo aunque lo intentes!
El ruido de pelea seguía en el exterior y Juri y Hisagi se miraron sin entenderse. Finalmente se acercaron a la puerta del jardín y al abrirla encontraron un hombre, que más parecía una sombra cuya única vestimenta eran unas vendas negras sobre los hombros, las caderas, los brazos y las piernas y a una mujer de piel clara y pelo rojo fuego repartido en nueve coletas y un kimono blanco con obi rojo: Las formas materializadas de Kazeshini y Kitsunebi. Ambos estaban peleándose… de nuevo.
JURI: Shuuhei ¿No se supone que las zanpakuto son una parte de nuestra alma?
HISAGI: Aja.
JURI: ¿Entonces por qué están estos dos siempre peleando?
HISAGI: Bueno, siempre se ha dicho eso de que los que se pelean se desean. A lo mejor ellos…
KAZESHINI Y KITSUNEBI [Interrumpiendo a Hisagi a gritos]: ¡¡NI SE TE OCURRA TERMINAR LA FRASE!! [Volviéndose hacia ellos mismo] ¡¡Y TÚ DEJA DE REPETIR TODO LO QUE DIGO!! [Siguen peleándose]
JURI: Acabarán liándose.
HISAGI: Sin ninguna duda.
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De nuevo siento el retraso, pero la cosa se complica para postear capis con regularidad.
Tengo que decir que la primera parte del fic esta dedicada a Lyra y Fede (Yuma), que me siguen con regularidad y nunca olvidan dejar un comentario *los achucha a los dos*
Respecto a la segunda parte, en lo del manejo del reiatsu me base un poco en el uso de la magia segun David Eddings en las Cronicas de Belgarath y las Cronicas de Mayorea. A partir de ahora, Juri manejará mejor los kidoh, pero tampoco es que vaya a convertirse en una esperta. Simplemente ganará un control de nivel medio, aunque seguirá siendo raro verla usar kidoh en los proximos capis.
Comentar también que la enciclopedia shinigami está basada en la última saga de relleno del anime y en esta imagen. Me llamó la atención, cuando vi la forma materializada de Kazeshini, que chocaba con la personalidad racional de Kitsunebi y que, si realmente hubiese existido mi OC en Bleach, Kitsunebi y Kazeshini se habrian llevado fatal. Por otro lado tengo que comentar que como en el relleno todas las zanpakutoh se materializan con forma humana, Kitsunebi no iba a ser menos y, como los kitsunes solian adoptar la forma de una mujer hermosa o un viejo, simplemente me decanté por la primera.
Espero que os guste el capi y no olvideis comentar ^.~
Etiquetas: Aizen Sousuke, Bleach, fanfic, Hisagi Shuuhei, other character, Tsuki no Maboroshi, Tsukihime Juri





