jueves 24 de junio de 2010
Tsuki no Maboroshi @ 16:34
El Inicio de la Guerra
Miré las llamarada de fuego y el reflejo que se veía en ella, el reflejo que yo quería que se viese. Justo como debía ser.
Sonreí con satisfacción mientras hacía desaparecer las llamaradas y que mi zanpakuto volviese a su forma sellada. Justo en ese momento vi que Subaru se acercaba a mí corriendo.
- ¿Qué ocurre, Subaru?- le pregunté en cuanto se detuvo frente a mi.
- Me han enviado a buscarte para decirte que tienes que presentarte rápidamente en la sala de reuniones de los subcapitanes.
- ¿Reunión urgente?- pregunté sorprendida.- ¿No puede ir la subcapitana Hinamori?
- El subcapitán Sasakibe no me ha dicho nada sobre la subcapitana, solo que fueses tú.
Fui a la sala de reuniones, tal como me había indicado Subaru. Allí estaban reunidos todos los subcapitanes, salvo la subcapitana Ise y mi subcapitana. Además también estaban Madarame, Ayasegawa de la undécima y Yamada Hanataro de la cuarta y, para mi eterna desgracia, yo había llegado tarde, o al menos eso pensé cuando me choqué de bruces con Omaeda saliendo este ultimo de la sala de reuniones, haciéndome caer al suelo mientras el parecía muy ocupado en comerse sus galletas.
- Ten cuidado y mira por donde vas.- gruño mientras pasaba de largo como si yo fuese de alguien insignificante.
- ¡Lo mismo podía decir de ti!- le grité mientras me ponía en pié.- Estúpida bola de sebo.
Di por hecho de que Omaeda no escuchó esto último. Posiblemente estuviese más concentrado en acabarse aquella bolsa de galletas. Suspiré mientras intentaba calmarme. Aquel tipo era de las pocas personas que lograba sacarme de mis casillas. Una vez dentro de la sala me disculpé por la tardanza.
- No te preocupes, Tsukihime-san.- me dijo el subcapitán Sasakibe.- La reunión aun no ha terminado.
- ¡¡Hime-chan!!- me llamó Yachiru mientras daba saltitos sobre su silla.- ¡¡Cuánto tiempo!!
- Pensé que ya habían terminado.- le dije sorprendida.- Acabo de cruzarme con Omaeda.
- Se estaba poniendo insoportable y, como le habíamos informado de su función… digamos que le hemos echado con sutileza.- me dijo Matsumoto mientras se le escapaba una risita.
- Puedes llegar a ser cruel.- le reproché a Matsumoto, aunque en el fondo no podía evitar reírme.
- Venga Juri, todos sabemos que en el fondo de alegras de no tener que soportarlo.
Ante aquel comentario me hizo enrojecer, más que nada, porque era cierto y porque, además, lo había dicho delante de tanta gente.
- Tsukihime-san, el motivo de esta reunión es el de la batalla contra Aizen la cual, con toda seguridad, se llevará a cabo mañana.- me dijo el subcapitán Sasakibe con seriedad.
Se me cortó la respiración por un segundo.
¿Ya? ¿Tan pronto? ¿Tan rápido había pasado el tiempo? ¿Tan rápido había llegado el invierno y, junto con él, la guerra?
Respiré hondo intentando calmarme. Un ataque de nervios era lo último que quería tener hoy.
- ¿Puedo preguntar por qué la subcapitana Ise y la subcapitana Hinamori no están presentes en la reunión?- le dije con seriedad.
- La subcapitana Ise ya está al tanto de todo.- dijo el subcapitán Sasakibe.- Ella se encargará de permanecer aquí junto a otros oficiales de alto rango como retaguardia. La subcapitana Hinamori, por acuerdo unánime de los capitanes, permanecerá aquí. Debido a su relación con Aizen, su presencia en el campo de batalla podría ser contraproducente, es por ello que no se le informará de nuestra misión hasta que nos hayamos ido.
No estaba muy segura de si aquella decisión era o no la más justa para mi subcapitana, pero, desde luego, si que era la más lógica. Aunque en los últimos días, Hinamori parecía encontrarse mucho mejor, volver a ver a Aizen podría afectarla de maneras que no podíamos imaginar y la mayoría de ellas no eran buenas.
- Como ya os he informado, los capitanes y subcapitanes de la cuarta, la sexta, la decimo primera y la decimo segunda irán al Hueco Mundo. Yamada Hanataro irá también por petición expresa de la capitana Unohana.- comentó el subcapitán Sasakibe.- El resto de los aquí presente irán a la falsa ciudad Karakura. El subcapitán Kira, el subcapitán Hisagi, el tercero al mando Madarame y el quinto al mando Ayasegawa se encargarán de la protección de los cuatro pilares que sostienen la réplica de la ciudad.
Casi por impulso, volví la hacia Shuuhei, pero este no pareció sobresaltarse para nada. Yo me limité a cruzar las manos tras la espalda, intentando esconder mi nerviosismo.
- ¿Alguien tiene alguna pregunta?
Nadie dijo nada, así que la reunión acabó por darse por terminada y todos los presentes se fueron dispersando, pero yo me quedé atrás.
Se acercaba el momento. La guerra, la última batalla o como quisieran llamarlo y no podía evitar pensar en el resultado ¿Cuánta gente se quedaría en el camino? ¿Cuántos no volverían a casa? ¿Lograríamos derrotar a Aizen? ¿Teníamos, aunque sea, alguna oportunidad?
Había miles de preguntas en el aire y temía el pensar en las respuestas.
- ¿Juri?
Me volví hacia la puerta. La sala se había vaciado sin que me diese cuenta y yo era la única que quedaba allí, salvo por Shuuhei, que me esperaba desde la puerta y de nuevo me vinieron miles de preguntas a la cabeza ¿Volvería a ver a Shuuhei? ¿Sobreviviríamos ambos a esta batalla? ¿Moriríamos los dos? ¿O solo uno de nosotros lo lograría?
No pude evitar pensar que la incertidumbre me causaba más miedo que la propia batalla que se aproximaba.
- ¿Te importaría si paso la noche contigo?- le pregunté sin rodeos.- No quiero estar sola. Esta noche no.
- A veces creo que me consientes demasiado.- le dije aquella noche apoyando la cabeza sobre su pecho.
- ¿Prefieres que no lo haga?- dijo con fingida sorpresa mientras me acariciaba la espalda.
- No es eso. Es solo que…- suspiré con resignación.- ¿Quedaría mal decir que estoy asustada?
- Todos estamos asustados.- me dijo Shuuhei con seriedad.- Lo malo sería no tener miedo.- alcé la vista hacia él, sorprendida por aquella declaración.- Hace mucho tiempo, alguien me dijo que, quien no teme a su propia espada, no es digno de empuñarla.
- Fue Tosen, ¿verdad?
No fue necesario que Shuuhei dijera nada para saber que estaba en lo cierto y, de repente, me sentí irritada. No había ningún motivo concreto, tal vez solo era porque sentía que en aquel momento era una coctelera de emociones desbocadas por todo lo que estaba a punto de pasar.
- Eso es una tontería.- le dije incorporándome en la cama.- ¿Temer la espada que empuñas? ¿Cómo demonios vas a funcionar como shinigami si temes a tu propia zanpakuto?
- No creo que fuese eso lo que pretendía decir literalmente.- me dijo incorporándose también en la cama con una media sonrisa.
- Me sigue pareciendo una estupidez y creo que… ¡¡Kyaaaaa!!
Di un respingo al sentir su mano apenas rozándome la espalda. Shuuhei me miró extrañado ante mi reacción mientras yo intentaba poner cara de póquer, rezando porque no se diera cuenta de que tenía cosquillas casi por cualquier zona de mi cuerpo.
- ¿Qué te ocurre?- me preguntó extrañado.
- Nada.- respondí rápidamente cubriéndome con la sabana.- Absolutamente nada.
- No es lo que parece por la reacción de antes. Cualquiera diría que…
Abrió mucho los ojos, como si acabase de caer en la cuenta de algo, a lo que yo crucé los dedos porque no se hubiese dado cuenta.
- ¿Tienes cosquillas?
Fracasé.
Hundí la cabeza entre las rodillas justo en el momento en el que sentí las manos de Shuuhei paseándose de arriba abajo por mis caderas haciéndome cosquillas. Estallé en carcajadas mientras intentaba detenerle sin éxito. Finalmente acabó tumbándome y subiéndose sobre mí a horcajadas, sujetándome las muñecas. Entonces dejó de hacerme cosquillas y se dedicó a mirarme fijamente.
- ¿Qué te pasa?- le pregunté una vez me hube recuperado de su ataque.
- Pase lo que pase mañana, nunca olvides que te quiero.- me dijo con seriedad.
- ¿Por qué hablas como si te estuvieses despidiendo?- le pregunté con cierto tono de miedo, pero el simplemente sonrió mientras me acariciaba la mejilla.
- No me estoy despidiendo.
Iba a decirle algo más, pero se me fue de la mente en el momento en que sus labios volvieron a posarse sobre los míos.
A la mañana siguiente, el cielo amaneció despejado, soleado. Casi como un día de primavera. Nadie pensaría que estábamos en invierno. Nadie pensaría que se avecinaba una guerra.
Cuando Shuuhei y yo llegamos al portal espiritual, allí solo estaba el subcapitán Kira, Ayasegawa, Madarame, el capitán Komamura, el subcapitán Iba y el capitán Ukitake. Nadie pareció sorprenderse de que Shuuhei y yo llegásemos juntos, lo que me hizo preguntarme si, a estas alturas, había alguien que aun no sabía lo mío con Shuuhei.
- ¿Todavía no han llegado los demás?- le pregunté al capitán Ukitake.
- No, más bien tú has llegado temprano, Tsukihime.
- Pero ya es la hora que se había acordado en la reunión, ¿no?- pregunté extrañada.
- Vaya, parece que alguien olvido explicarte esa parte.- dijo el capitán Ukitake mientras se llevaba una mano a la cabeza.
- ¿Explicarme el que?
- Que el traslado se haría en tres partes.- me dijo el capitán Komamura.- Los capitanes encargados de ir al Hueco Mundo partieron hace una hora. Los siguientes en partir son los encargados de la protección de los cuatro pilares.- ante aquella respuesta, me volví rápidamente a Shuuhei con el ceño fruncido.
- ¿Por qué no me lo dijiste?
- Porque no era importante.- respondió con seriedad.
La hora llegó, era el momento de que ellos se adelantasen para ir a proteger los pilares, pero antes de marcharse, Shuuhei se acercó a mí y me dio un brazalete como los que él llevaba. Lo cogí sin entender muy bien porque me lo daba.
- No es un brazalete corriente.- me dijo con una sonrisa.- Tiene un kidoh explosivo sellado. No suele hacer mucho daño, pero es bastante efectivo como distracción.
- Gracias.
Se dio media vuelta dispuesto a atravesar el portar interdimensional, pero antes de que lo atravesase, fui corriendo hacia él y le detuve, haciendo que se volviese hacia mi entre sorprendido y preocupado.
- Prométeme que no harás ninguna locura.- le dije sin poder evitar que la preocupación se reflejase en mi rostro, pero él se limitó a sonreir.
- ¿No soy yo el que debería decirte eso?- me dijo mientras me acariciaba la mejilla.- Tú me preocupas más.
- Yo estaré bien pero…
Antes de que pudiese decir nada más, me besó en los labios, callándome.
- No haré locuras.
Y se fue con los demás antes de que pusiera decir nada. No pude evitar preguntarme si aquello de besarme a mitad de una frase lo hacía únicamente para callarme.
- Tranquila.- me dijo el capitán Ukitake al aparecer detrás mía.- Hisagi es muy fuerte, sabe cuidar de sí mismo.
- Ya pero…- suspiré con resignación mientras me volvía hacia el capitán.- ¿No se supone que es lo normal?- Ukitake me miró extrañado ante aquella pregunta, a lo que añadí.- Preocuparte por la persona a la que amas.
Aquellas palabras hicieron que el capitán Ukitake sonriera de forma paternal. En cierta manera, desde que llegué al seireitei, el capitán Ukitake era lo más parecido que había tenido a un padre… lo cual es muy triste si tenemos en cuenta que no veía al capitán Ukitake muchas veces que digamos, pero todas esas… Cualquiera hubiese podido pensar que tenía hijos.
Una vez nos hubimos reunidos todos cruzamos el portal para llegar a la falsa ciudad de Karakura justo a tiempo de ver aparecer a Aizen, Ichimaru y Tosen.
Justo a tiempo.
Me llevé la mano a mi zanpakuto más por instinto que por querer comprobar si Aizen estaba usando a Kyoka Suigetsu. Por suerte, todo parecía estar en orden… por el momento.
- Al parecer, lo logramos a tiempo.- dijo el General Yamamoto al ver aparecer a Aizen.
- ¿A tiempo?- preguntó este último con aquella jodida cara de póquer que tanto odiaba.- ¿Puedo saber exactamente a qué te refieres? Ya sé que esta no es la ciudad de Karakura.- dijo acercándose un par de pasos a nosotros.- Pero eso no es importante para mi. Stark, Barranga, Halibel, Nada, vengan.
Cuatro gargantas se abrieron rápidamente. En una de ellas aparecieron cuatro mujeres arrancar. Otra dejó paso a media docena de arrancar presididos por uno de aspecto anciano. En la tercera se encontraban dos arrancar, uno con el aspecto de un hombre maduro junto a otro que parecía una niña. La última garganta mostró a un arrancar femenino de pelo negro corto y piel oscuras y ojos sorprendentemente blancos. Me extrañó no encontrar a primera vista ningún resto de su máscara.
- Si la ciudad de Karakura está en la Sociedad de Almas… entonces los asesinaré aquí.- dijo Aizen sonriendo.- Y haré la Llave del Rey en la Sociedad de Almas.
Enciclopedia Shinigami
Lyra y Yuma se encuentran junto al estanque que había en los cuarteles de la sexta división. Lyra se dedica a tirar piedrecillas al estanque mientras Yuma se bebe una taza de té.
LYRA: Esto está tan tranquilo desde los capitanes y subcapitanes se fueron.
YUMA: Y esperemos que siga así de tranquilo. Eso será buena señal.
LYRA: Lo entiendo, pero… [Pataleando y gritando] ¿¡POR QUÉ JURI HA PODIDO IR Y NOSOTROS NO!? ¡¡Joooooo!! ¡¡Ahora soy tercera al mando de la sexta división!! Podría haber ayudado al capitán Kuchiki.
YUMA: Y de paso te cruzarías con el subcapitán Abarai, ¿no?
LYRA [con emoción… demasiada emoción]: ¡¡Por supuesto!! Nunca desperdiciaría la oportunidad de lucirme ante Renji.
YUMA: Lamentablemente tendrás que quedarte en retaguardia y… ¿Desde cuándo hablas del capitán Abarai con tanta confianza? [con ironía] ¿No sabía que fueseis íntimos?
LYRA [peligrosamente emocionada y frotándose las manos]: Tranquilo Yuma. Tengo un plan.
YUMA [alejándose un par de pasos de LYRA]: Empieza a sentir pena por el subcapitán Abarai.
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Capi nuevo antes de lo que esperaba. Supongo que me vino la inspiración momentaneamente. No creo que haya mucho que comentar. Sobre que Omaeda dejara la reunión, lo hice en realidad porque creo en el manga el no sabe nada de la presencia de Hisagi, Kira, Ikkaku y Yumichika en los pilares y, ya que monté una reunión de capitanes, tenía que sacarlo de alguna manera de allí ^^U
Respecto a que Yachiru llame a Juri Hime-chan... estuve pensando en algun buen mote que ponerle a Juri cortesia de la subcapitana de la undecima, pero no se me ocurrió nada de nada, por eso lo dejé en Hime-chan (que vendría a significar princesita).
Respecto al final del fic, si habeis prestado atención, a parte de a los tres espadas de turno, Aizen llama a un cuarto personaje: Nada. Ya sabreis más sobre este personaje en el próximo capi XP
Y eso es todo. No olvideis comentar y, dicho sea de paso, un besazo enorme a tod@s los que me leeis y me dejais comentarios ^^
Etiquetas: Aizen Sousuke, Bleach, fanfic, Hisagi Shuuhei, other character, Tsuki no Maboroshi, Tsukihime Juri





