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lunes 2 de agosto de 2010
Tsuki no Maboroshi @ 20:20

El Ejército de Aizen


Cerré con fuerza el puño alrededor de mi zanpakuto, como si el solo hecho de hacerlo me diese fuerza para plantar cara a lo que se avecinaba.
Aizen apenas había cambiado. Pese a que ahora sus ropas, completamente blancas, se ajustaban más a su cuerpo que su antiguo uniforme de shinigami, seguía siendo el mismo. El mismo cabrón miserable con aquel odioso rostro de seguridad que tanto me gustaría golpear una y otra vez hasta convertir en una masa deforme de carne y sangre.
Contuve mi rabia tanto como pude, repitiéndome una y otra vez que lanzarme contra él sería una locura, aunque la idea de, como mínimo, poder herirle, incluso matarle, me satisfacía tanto que me costaba controlar mis impulsos.

- Me gustaría saber cuál de esos espadas es el más fuerte.- dijo el capitán Kyoraku.
- Es difícil de saber.- comentó el capitán Ukitake.- A menos que se lo preguntemos a Aizen…

Realmente no me interesaban demasiado los arrancar. Mi atención seguía fija en Aizen y en cualquier movimiento que pudiera hacer. Tampoco presté mucha atención a los demás hasta que me percaté de que el comandante Yamamoto había liberado su zanpakuto.

- ¡Al suelo Ukitake!- gritó el capitán Kyoraku.
- Lo sé.
- ¿Qué…?

Antes de que pudiera preguntarles nada, el capitán Ukitake tiró de mí haciendo que me tumbara. Al alzar la vista pude ver como una enorme llamarada de fuego se dirigía hacia Aizen, Ichimaru y Tosen y les acababa cubriendo por completo.

- Yokaku Enjou.- dijo el comandante Yamamoto tras lanzar el ataque.- Ni si quiera Aizen podrá escapar de esta prisión de fuego por un tiempo. Ahora tenemos tiempo para derrotar a los demás.
- Da miedo, comandante.- dijo el capitán Ukitake una vez se hubo incorporado.
- Yama-jii debe estar de muy mal humor, ¿no?- comentó el capitán Kyoraku.

Volví la vista hacia los arrancar y vi que hablaban entre ellos hasta que, el que parecía mayor, chasqueó los dedos y los arrancar que estaban con él hicieron aparecer un trono de huesos en el que se sentó. Volvieron a discutir brevemente entre ellos, hasta que el anciano, el que se había sentado en el trono de huesos, dijo.

- La energía de este lugar es falsa, ¿verdad? Cambiaron la real por la réplica y la enviaron a la Sociedad de Almas. El jefe no tiene inconveniente en entrar en la Sociedad de Almas y destruirla, pero ¿vale la pena hacerlo? Eso sería muy peligroso. Pusieron cuatro pirales alrededor para conseguir el cambio, así que ¿Qué sucedería si destruimos esos pilares?

Dicho esto, se volvió a uno de los arrancar que había junto a él, llamándolo por su nombre y este, uno de pelo rubio largo y cuyos restos de la máscara cubrían casi la mitad de su cara hizo sonar una especie de silbido, haciendo que cuatro gargantas se abriesen donde se encontraban los pilares.

- Sabemos el lugar de los pilares.- dijo el arrancar de aspecto anciano.- Norte, sur, este y oeste. Son las posiciones más lógicas.

Cuatro Hollows aparecieron dispuestos a destruir los pilares, lo cual hizo que Omaeda se pusiera a gritar.

- ¡Maldición!- gritó Omaeda mientras me contenía para no pegarle un puñetazo en la cara para hacerle callar. Ese tipo me desquiciaba.- ¡Se han dado cuenta! ¿¡Qué vamos a hacer!? Si destruyen los pilares, Karakura regresará desde la sociedad de almas ¡¡La verdadera Karakura se convertirá en el campo de batalla!!
- Estúpidos.- se limitó a decir el comandante Yamamoto.- ¿En verdad creyeron que dejaríamos lugares tan importante sin protección? Puse a poderosos guerreros protegiéndolos.

Antes de que pudieran hacer nada, y para sorpresa de Omaeda, aparecieron Madarame, Ayasegawa, Kira y Shuuhei y acabaron rápidamente con los hollows que intentaban destruir los pilares.

- ¿¡No se habían quedado atrás!?- gritó Omaeda al ver aparecer a estos cuatros.- Como no estaban en el lugar de reunión, pensé que se había ganado, que era mejor que ellos…

Suspiré con resignación. Si se hubiese quedado en la reunión, ahora sabría cómo es que ellos estaban allí. Por otro lado, la capitana Soifon debería haberle advertido sobre esto.

- ¿¡Lo sabíais!?- gritó Omaeda.
- Claro.- le respondió el capitán Kyoraku.
- No actúes como si todos fuésemos tan tontos como tú.- le dijo Matsumoto.
- Te lo dije.- dijo la capitana Soifon tajantemente.- A lo mejor no me escuchaste por el ruido de tus patatas fritas.

Omaeda siguió quejándose durante un rato más mientras todos los demás optamos por ignorarle. Por otro lado, aquel arrancar de aspecto mayor no pareció ni imputarse.

- ¿Cuatro soldados?- dijo con indiferencia.- ¿Y qué? Si cuatro hormigas son los guardianes de los pilares, enviaré a cuatro dragones para eliminarlos.

Y tras esto mandó a cuatro arrancar de su sequito se dirigieron a cada uno de los cuatro pilares y fue entonces cuando la atención de todos los presentes se centró en dichos pirales. Yo, por mi parte, no pude evitar prestar más atención a la pelea de Shuuhei que, en un principio, transcurrió sin problemas, aunque luego mi atención se dirigió inevitablemente hacia la pelea que mantenía Ayasegawa, más que nada porque tras sentir como el arrancar con el que peleaba liberaba su resurrección, se escuchó a Ayasegawa reírse a carcajadas por un momento.
Fruncí el ceño y me volví hacia el capitán Ukitake, que miraba en la dirección donde se encontraba Ayasegawa con la misma estupefacción que todos. La risa no duró mucho más y, de repente, todo rastro de reiatsu tanto del arrancar como de Ayasegawa acabó por desaparecer. Lo único que se veía desde lejos era algo parecido a una cúpula negra. Se mantuvo por unos minutos y luego acabó por desaparecer. Volvimos a sentir el reiatsu de Ayasegawa y, por lo que parecía, había logrado deshacerse de ese arrancar.
Uno menos. Quedan tres.
Ahora solo quedaban tres columnas de las que preocuparse y, sin poder evitarlo, mi atención se acababa dirigiendo a la que protegía Shuuhei. De repente el reiatsu del arranca al que se enfrentaba empezó a subir de nivel. Me contuve tanto como pude, sobre todo por la presión que hacía la mano del capitán Ukitake sobre mi hombro. Sabía que no debía intervenir, que Shuuhei podía apañárselas solo perfectamente, pero el instinto protector seguía ahí, junto con los impulsos de ir a ayudarle.
Sentimos como, finalmente, Kira logró derrotar a su adversario. Ahora solo quedaban dos. Por el nivel de reiatsu, estaba segura de que el arrancar con el que peleaba Shuuhei había liberado su resurrección… Y Shuuhei volvía a contenerse. Me mordí el labio inferior enfadada. Antes de que se fuera, cuando le hice prometer que no haría locuras, fue precisamente por esto.
Volví la vista hacia donde se encontraba Shuuhei. No se podía ver gran cosa desde lejos, pero que Shuuhei siguiera conteniéndose me ponía de los nervios.

- Libérala, idiota.- mascullé entre dientes mientras sentía como aquel arrancar acababa por ponerle contra las cuerdas.
- ¿Idiota?- preguntó extrañado el capitán Ukitake, pero yo simplemente me limité a ignorarlo.

Un cambio en el reiatsu de Shuuhei, característico cuando alguien libera su zanpakuto, y el sonido casi chirriante que emitía su zanpakuto cuando la lanzaba haciéndola girar, me acabaron por confirmar que finalmente había liberado a Kazeshini. Eso me tranquilizó, sobretodo porque, una vez hubo liberado a su zanpakuto, la pelea no duró mucho más.
De buena gana me hubiese relajado de no ser porque una explosión seguida de un derrumbe llamaron la atención de todos los presentes: Uno de los pirales había sido destruido, lo que significaba que habían derrotado a Madarame. Resultado final: Tenemos problemas.
Casi sin pensarlo, me llevé la mano a mi zanpakuto, dispuesta a dirigirme hacia allí, pero antes de poder moverme, el capitán Ukitake me detuvo.

- Tranquila.- me dijo él, a lo que solo pude mirarle extrañada.
- Pero, capitán Ukitake, el pilar…

Antes de que pudiese decir nada, sentí a alguien pasar cerca mía usando el shunpo. Volví la vista hacia el grupo que había allí, percatándome de que faltaban el capitán Komamura y el subcapitán Iba, a lo que volví la vista al capitán Ukitake extrañada.

- Preferimos pecar de prudentes.- me dijo el capitán Ukitake.- Podremos frenar los efectos de la destrucción de la columna. No es tan eficaz como la columna y si otra columna fuese destruida, perdería su efecto, pero…
- Dadas las circunstancias, es una buena solución.- finalicé yo.

Un fuerte golpe contra el suelo proveniente del bankai del capitán Komamura y que destruyó al arrancar al que se enfrentaba Madarame y una gran parte de la réplica de la ciudad llamó la atención de todos. La fuerza del ataque fue tal, que casi sin pensarlo le di las gracias al capitán Ukitake por detenerme. A saber que hubiese pasado de haber llegado allí.
Ahora empezaba la verdadera batalla.
El capitán Ukitake hizo un gesto para dirigirse a la arrancar que estaba sola, pero le detuve antes de que pudiera hacer nada.

- Debería quedarse con el capitán Kyoraku.- le dije con una sonrisa.- Puede que necesite ayuda.
- No creo que necesite mi ayuda. Kyoraku es muy fuerte.- me dijo con seriedad.- Pero no creo que tú puedas sola con ella.
- En serio, capitán Ukitake. Debería confiar algo más en mí. Aun guardo un par de ases en la manga.- añadí guiñando un ojo.

Todo se dispersaron para plantar cara a un enemigo distinto y yo me dirigí hacia mi objetivo antes de que el capitán Ukitake pusiese replicar.
Una vez la tuve de frente desenvainé mi espada y esperé alguna reacción por su parte, aunque la que obtuve no fue la que esperaba.

- No voy a pelear contra ti.

Esas fueron las únicas palabras que salieron de su boca, nada más, ni si quiera se puso en posición de defensa. Eso me enfureció.

- Es una pena, porque yo sí que pienso luchar.- dije mientras me lanzaba contra ella.

Paró el golpe rápidamente y con habilidad. Teniendo en cuenta el nivel de reiatsu de los cuatro arrancar que había mandado llamar Aizen, seguramente eran de los cuatro primeros números, aunque no sabría decir cuál de los cuatro era más poderoso. Egoístamente pensé que no estaría mal que a la que me enfrentaba, fuese la más débil de todos.

- Aizen-sama no me dio la orden de pelear.- dijo con tono neutro.- Si no recibo una orden directa suya, no luchare… Y menos contra ti, Tsukihime Juri.

La sorpresa fue obvia y el arrancar la aprovechó para apartarme de sí misma. Que conociese mi nombre no era buena señal. Me resultaba obvio que había sido Aizen quien le había hablado sobre mí, pero ¿Hasta qué punto sabía de mí?
Pronto tendría una respuesta.

- Yaketsuku Kitsunebi.- gruñí con furia liberando mi zanpakuto.
- ¿No lo entiendes, verdad?- dijo casi con desgana.- Aizen-sama nos advirtió sobre ti.
- ¿Acaso tu querido Aizen teme que pueda derrotaros tan fácilmente?- le dije con marcada ironía.
- Todo lo contrario.- dijo ignorando el tono irónico de mi voz.- Aizen-sama te quiere viva para ocuparse personalmente de ti.

Si lo que estaba buscando era mosquearme, lo estaba logrando.
Lance una llamarada de fuego contra ella y, sabiendo que la esquivaría, me lancé contra ella de tal manera que no tuviera tiempo a contrarrestar mi ataque, lo cual le valió un buen tajo en el brazo izquierdo y, si le añadimos a eso que la hoja de Kitsunebi siempre está al rojo vivo, la herida tenía que dolerle más de lo habitual, sin embargo, no pareció inmutarse por la herida. Simplemente la miró, suspiró con resignación y me dijo.

- Tsukihime Juri. Por orden de Aizen-sama, no me está permitido matarte.- dijo llevándose la mano a la cara.- Sin embargo, eso no significa que no pueda dejarte lo suficiente malherida como para que no puedas moverte.

Bajó la mano rápidamente sobre su cara y lo que pasó a continuación me dejó completamente bloqueada. Una máscara blanca de forma extraña con una franja verde atravesándola justo por la parte de debajo de los ojos apareció como de la nada.
Hace tiempo que oí hablar sobre los Vizard. Shinigamis que habían obtenido de alguna manera el poder de un hollow, pero había mucho misterio alrededor de ese tema y prácticamente eran considerados una leyenda, casi un mito. Sin embargo, no podía obviar lo que tenía ante mí.
Cuando la vi por primera vez, no le encontré ninguna de las marcas distintivas: los restos de su máscara, el agujero característico que habitualmente tienen a la altura del pecho. Nada de eso estaba a la vista y ahora entendía porque.
No me enfrentaba a un arrancar, me enfrentaba a un Vizard.



Enciclopedia Arrancar

ICHIMARU: Hoy os voy a hablar sobre los Vizard.

Aparecen en pantalla imágenes de Ichigo, Shinji, Hiyori y Nada.

ICHIMARU: Los Vizard se tratan de shinigamis que han obtenido poderes de hollows. Esto les ha permitido aumentar su reiatsu y usar técnicas propias de los hollows como, por ejemplo, los Ceros.
NADA [Aparece inesperadamente]: ¿Por qué aparezco en esta sección, Ichimaru-sama?
ICHIMARU: ¿Eh? ¿De qué te extrañas? En el último capítulo Juri-chan descubrió que eras un Vizard.
NADA: Eso lo sé, pero ¿Esto no es una Enciclopedia Arrancar?
ICHIMARU: Es que los Vizard sois como todo lo contrario a los Arrancar, además… [Cabizbajo] apena estoy apareciendo en esta serie, salvo por las Enciclopedias Arrancar. Siento que estoy perdiendo protagonismo.
NADA: Ichimaru-sama en realidad nunca ha tenido protagonismo en esta historia.
ICHIMARU [En cuclillas en algún rincón oscuro]: No hacía falta que me lo recordases.


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Otro capítulo más y, como veis, próximamente tendremos a Juri peleando de nuevo.
Tengo que decir que odio este tipo de capítulos en los que Juri está únicamente observando y relatando lo que va pasando, prefiero meterla en acción, por eso me “inventé” a este personaje (puse inventé entre comillas porque, digamos que está inspirado en cierta persona con una sola neurona mental que se peleo conmigo por una tontería, pero como le prometí hace tiempo meterla en este fic… solo que no dije como lo haría .:EVIL MODE ON:.).
Por cierto, ¿Qué os ha parecido la enciclopedia arrancar? A mí me ha encantado, pero me gustaría saber vuestra opinión
Os comento que los capis que estoy escribiendo ahora (voy más adelantada escribiendo que posteando) se van acercando peligrosamente hasta donde llega la historia actual, por lo que, llegados a un punto, haré un apaga y vámonos, es decir: todo irá según yo piense que deba ir, sin importar lo que Tite-sensei haga o deje de hacer en el manga. De hecho, ya tengo ideas en la mente sobre cosas que pasaran en el fic y no han pasado en el manga y viceversa, pero tened en cuenta que esto es un fic y, si todo fuese igual que el manga original no tendría chiste ninguno.

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