jueves 2 de septiembre de 2010
Tsuki no Maboroshi @ 02:36
Soldado Enmascarado
Apreté con fuerza la empuñadura de Kitsunebi. Esto no sería fácil ni por asomo.
- ¿Eres una vizard?- le pregunté intentando mantener la calma.
- ¿Lo adivinaste por la máscara?- dijo con ironía.
- Eso significa que alguna vez fuiste shinigami.
No dijo nada, simplemente desenvainó su zanpakuto y se lanzó contra mi tan rápido que a pena pude parar su ataque.
- Fuiste una shinigami.- le dije mientras detenía su ataque e intentaba desviarla, pero ponía bastante más fuerza en ello de lo que espetaba.- No sé como obtuviste estos poderes pero, ¿Qué te llevó a seguir a Aizen?
La empuñadura de su zanpakuto empezó a brillar… Corrección: Su mano empezó a brillar y sentí como una gran cantidad de reiatsu se acumulaba en ella. Sabía lo que significaba, así que, casi instintivamente me aparté. Aun así, recibí parte del daño del cero que me acababa de lanzar.
- Eres rápida.- se limitó a decir.
- No eres la primera que me lo dice.
- Pero me encargaré de que nadie más pueda volver a decírtelo.
Se lanzó otra vez contra mí, pero rápidamente paré el golpe.
- Eres idiota.- me dijo cuando detuve su ataque.
- Te equivocas, sería idiota si dejase que me alcanzases fácilmente.
- Aizen-sama te sobrevalora. No eres más que otra maldita shinigami con la que no vale la pena perder el tiempo. Otra asesina sin miramientos.
Tras decir eso, me empujó con su espada lejos de ella y se llevó la mano a la cara, haciendo desaparecer su máscara de hollow mientras yo le miraba extrañada, no porque se hubiese quitado su máscara, si no por llamarme asesina ¿Qué pretendía decir con eso?
- ¿No lo sabes?- dijo ella fingiendo sorpresa.- Cuando obtuve mis poderes de hollow, me consideraron un peligro para la Sociedad de Almas, así que la Cámara de los 46 me sentenció a muerte. Aizen-sama logró sacarme de allí sin que nadie lo supiera y me envió al Hueco Mundo.
- No creo que yo pudiera estarle agradecida si estuviese en tu lugar.- le dije poniéndome en posición defensiva, aunque ella no parecía tener intención de atacar.- ¿Nunca te ha pasado por la cabeza que Aizen podría estar detrás de tu transformación en hollow?
Suspiró con resignación mientras me miraba con cierta decepción.
- No lo entiendes, ¿verdad?- dijo ella.- Desde el primer momento, siempre fui consciente que el responsable de lo que me pasaba fue Aizen-sama.
Aquella declaración no hizo más que sorprenderme. Ella, sin embargo alzó la barbilla con orgullo mientras me apuntaba con su zanpakuto.
- Eres tan patética. Ni si quiera puedes entender el porqué de mi lealtad hacia Aizen-sama ¿No entiendes qué, gracias a él, soy más poderosa de lo que nunca soñé serlo?
- Estuviste a punto de morir por su culpa.- le grité.- La Cámara de los 46 te pudo haber matado.
- Pero no lo hizo. Aizen-sama me salvó. Todo lo que soy, se lo debo a Aizen-sama y siempre le seguiré con lealtad, sin importar el camino que eliges.
- ¿Seguirle con lealtad? Y eres tú la que dice que soy idiota cuando lo más probable es que te trates únicamente de uno de los experimentos de Aizen.
Había dicho aquello sabiendo que heriría su orgullo y, así fue.
Se movió tan rápido, que apenas fui capaz de esquivarla y logró hacerme un rasguño en la mejilla derecha. Me limpié la sangre con el dorso de la mano y me volví hacia ella.
- Aizen-sama tenía pensado llevarte con él, y ponerte bajo su protección, pero no parece que merezcas ni si quiera estar en el mismo lugar que él.- dio mientras me apuntaba con su zanpakuto.- Touchou Shirokaze Sasayaki.
Tras liberar el shikai de su zanpakuto, la katana en sí no cambió de forma prácticamente, pero me llamó la atención como la empuñadura de esta cambió… o tal vez fue la guarda, que envolvió por completo la mano con la que empuñaba la zanpakuto, como si su mano se hubiese fusionado de alguna manera con esta. No me paré a esperar a que ella atacase.
- No servirá de nada.- me dijo antes de que pudiese hacer nada, a lo que la miré sin entender.- No me afectara ya uses el fuego para atacarme directamente o para distraerme. Nunca lo hará. No lograrás alcanzarme fácilmente.
La ignoré y me dispuse a atacarla, pero antes de que pudiera hacer algo, ella ya se dirigía a mí a toda velocidad. Pese a todo, y por lo que había podido comprobar, yo aun seguía siendo más rápida que ella, así que usé el shunpo para esquivarla y colocarme a su espalda.
He de admitir que sus reflejos me sorprendieron.
Tan pronto cambié mi posición, ella también lo hizo con una precisión milimétrica. Sus movimientos eran sorprendentemente precisos y a duras penas lograba esquivar sus ataques y, menos aun, lograr asestarle alguno. Me tenía…
- ¿…Completamente a la defensiva?
Me preguntó tras su último ataque y yo le miré extrañada. No entendía…
- ¿…A que viene ese comentario? Eres tan patética, Tsukihime. No entiendo porque Aizen-sama tiene tanto interés en ti si no eres capaz de predecir que estás sucediendo.
No entendía nada ¿Por qué parecía…?
- ¿…Leerte el pensamiento?- terminó ella.- ¿Aun no te has dado cuenta de que eso es exactamente lo que estoy haciendo?- la miré sorprendida y sin entender y ella me dijo.- Shirokaze Sasayaki.- dijo mostrándome su zanpakuto.- Tal vez no parezca gran cosa, pero su habilidad especial fue la que llamó la atención de Aizen-sama sobre mí. Una vez libero el shikai puedo saber en todo momento lo que piensa la persona a la que me estoy enfrentando.
Mierda.
Fue lo primero que me vino a la mente.
No había manera de atacar si ella sabía en cada momento lo que iba a hacer. No podía simplemente atacar sin pensar, sobretodo porque no soy capaz de poner la mente en blanco. Recordaba como, hace muchos años, cuando aun iba a la academia, nos dijeron que una de las mejores maneras de pelear, era por instinto. Responder a los ataques del enemigo por lo que dice tu cuerpo y no tu cabeza. En ocasiones, esto resulta muy eficaz en combate y puede usarse incluso para desorientar al enemigo y, para ello, era necesario dejar la mente en blanco, pero yo era incapaz de hacerlo sin que algo me viniese a la cabeza. Casi siempre que lo intentaba, acababa…
… La respuesta vino a mi cabeza sin esperarlo, y la mueca de disgusto en el rostro de aquella vizard me confirmó que estaba en lo correcto: Si no podía dejar la mente en blanco, la ocuparía con algo distinto. Lo primero que me vino a la mente fue una nana. Recuerdo que, cuando era pequeña, mi madre me la cantaba antes de dormir. Me puse a cantarla mentalmente y dejé a mi cuerpo actuar por su cuenta.
Los primeros movimientos fueron torpes, poco precisos e ineficaces, pero según continuaba la pelea, mi cuerpo se movía ya con suficiente agilidad como para esquivar todos sus ataques y asestar algunos, llegando a chamuscarle gran parte del brazo izquierdo. Cuando empecé a acorralarla, volvió a usar su máscara de hollow, volviendo a ganar ventaja. A veces, sin querer, mi cerebro empezaba a pensar como derrotarla olvidando por completo su habilidad. Era casi como reiniciar mi cerebro una y otra vez y empezaba a pensar si aquella pelea tendría final en algún momento.
Me detuve por un instante, al notar algo en el lugar donde se encontraba Matsumoto. Una nueva presencia que me hizo detenerme en seco: La subcapitana Hinamori.
- Idiota.- murmuré para mis adentros.- No debiste venir.
Acto seguido, me gané un tajo en el brazo derecho que me lo dejó completamente incapacitado para sostener a Kitsunebi… Nunca me había alegrado tanto de ser ambidiestra.
- Sigues distrayéndote.- me dijo ella.- Y tu concentración deja mucho que desear. Tu cabeza parece un hervidero de abejas zumbando como locas y que van de una idea a otra hasta llegar a las que me interesan.
- Y tú hablas demasiado.
Me lancé contra ella sin pensarlo, literalmente, logrando hacerle un tajo en el hombro y salí en dirección contraria, hacia donde estaban Matsumoto y la subcapitana Hinamori. Tres contra dos me parecía injusto, sobre todo ahora que las arrancar a las que se enfrentaban habían usado su resurrección. Sería mejor posponer mi pelea y echarles un cable. Por desgracia, ella no parecía dispuesta a abandonar la pelea, aunque fuese temporalmente y, usando shunpo, me cortó el paso rápidamente.
- ¿No te has dado cuenta aun que no voy a permitir que huyas de mi?
Una extraña explosión de reiatsu nos hizo volvernos hacia donde se encontraban Matsumoto y la subcapitana Hinamori. Ambas volvimos la vista y, desde lejos, pudimos ver una enorme bestia.
- Vaya. Si que tienen que estar desesperadas para usar a Ayon.- dijo sorprendida mientras, en apenas un segundo, aquel monstruo hería gravemente a Matsumoto.
No podía entretenerme más, tenía que ir a ayudarlas rápido o la cosa podría acabar muy mal… Sobre todo después de que, a los pocos segundos aquel… lo que quiera que fuese esa bestia dejase fuera de combate a Hinamori y, pese a que sabía que Shuuhei y Kira estaban con ellas en ese momento, me sentía lo suficientemente inquieta sobre ese tema para querer ir lo más rápido posible.
- ¡Deja de distraerte!- me gritó mientras se dirigía a mí a toda velocidad con su zanpakuto en alto dispuesta a asestarme un golpe que, si no esquivaba, podría hacerme un buen corte de arriba abajo.
Craso error.
Esa posición de ataque hacía el golpe más fuerte pero dejaba poco margen para la defensa. Metí la mano bajo la manga izquierda, desabroché el brazalete que me había dado Shuuhei y se lo lance a la cara tan rápidamente que no pudo reaccionar a tiempo. La explosión le pilló de lleno en toda la cara, haciendo que su máscara de hollow se quebrase. Eso debió enfadarla bastante, porque acto seguido se lanzó contra mí con furia, con su zanpakuto de nuevo en alto, gritando, sin medir si quieras las consecuencias. Supongo que olvidó fácilmente que cuando uno se deja llevar por la rabia, tiene la derrota asegurada.
Sus ojos se abrieron de par en par. Su zanpakuto volvió por si sola a su estado sellado y la máscara de hollow estalló en mil pedazos, dejando ver un hilillo de sangre que le resbalaba por la comisura de la boca. Bajó la vista hacia su pecho y vio como Kitsunebi la atravesaba de lado a lado. Todo había ocurrido tan rápido que ni si quiera yo me di cuenta. Simplemente estaba con la espada en alto dispuesta a contraatacar cuando…
Volvió a alzar la vista y me miró frunciendo el ceño entre enfadada y decepcionada, pero, sobretodo, celosa.
- No es justo.- me dijo con la voz entrecortada.
- Nada de lo que está ocurriendo lo es.- contesté con sinceridad.
- Siempre estuve a su lado. Siempre le apoyé.- siguió diciendo.- Pensé que me prefería, que por eso me salvó la vida.
Fruncí el ceño al escucharla mientras veía como empezaba a llorar. Las lágrimas caían por su mejilla hasta la barbilla, mezclándose con la sangre. Sabía que hablaba de Aizen, eso era fácil de suponer y casi me hizo sentir culpable porque estaba segura que él solo la había utilizado igual que todos los de su alrededor.
- ¿Por qué?- dijo con voz quejumbrosa.- ¿Por qué te eligió a ti?
Aquellas palabras fueron directas a mi estomago, revolviéndolo por completo mientras me daban la sensación de vértigo más grande que he tenido nunca.
Retrocedí un par de paso ante aquellas palabras, sacando a Kitsunebi de su pecho. Ella escupió sangre otra vez mientras volvía la vista hacia el muro de fuego que rodeaba a Aizen, Ichimaru y Tosen.
- No soy nada para él. Nada.
Y tras esas palabras cayó muerta.
Intenté apartar a un lado sus últimas palabras de mi mente, porque sabía que, si pensaba en ellas, me paralizaría, y no era el momento de paralizarse.
Me dirigí hacia donde estaba aquel monstruo tan rápido como pude y llegué a tiempo de ver como le lanzaba un cero al subcapitán Iba mientras intentaba aplasta a Shuuhei entre sus manos para luego lanzarlo a un lado como si fuese un niño que, aburrido de su juguete, lo echa a un lado buscando un nuevo objeto de diversión. Intercepté a Shuuhei en el aire como pude hasta aterrizar en el edificio más cercano.
- ¿Qué… demonios haces…?- me dijo con voz entrecortada.
- Intento ayudar, igual que todos.- dije intentando que mi voz no sonase neutra. No había que ser un genio para saber que tenía varios huesos y costillas rotos.
- No vayas.
- Discúlpeme subcapitán, pero siento que me está subestimando.- le dije forzando una sonrisa para que no se preocupase, pero no sirvió de nada.
- No vayas.- me dijo sujetándome del brazo con toda la fuerza que le quedaba, la cual no era mucha.
- Volveré enseguida.
Y volví más rápido de lo que había imaginado, pero no en la forma que tenía pensada hacerlo.
Cuando me coloqué frente a aquel monstruo, sin pensarlo demasiado, le lancé una llamarada tan potente como pude con Kitsunebi, pero solo conseguí hacerte una insignificante quemadura que le atravesaba el pecho. Acto seguido, me lanzó con un manotazo al edificio más cercano y descubrí lo que siente una mosca al ser aplastada contra una pared.
Luego todo se volvió oscuridad.
Enciclopedia de Zanpakutos
AIZEN: Hoy vamos a hablar de la zanpakuto de Nada: Shirokaze Sasayaki.
[Empiezan a verse imágenes de Nada usando su zanpakuto]
NADA: Touchou Shirokaze Sasayaki.
AIZEN: Shirokaze Sasayake es una zanpakuto con una habilidad muy especial que, una vez es liberada, permite a su portador prever cualquier movimiento del adversario e incluso saber lo que este piensa. Para ello es necesario que Shirokaze Sasayaki haga contacto con el enemigo o con su arma. Fue esta habilidad la que me atrajo de Nada.
NADA: Aizen-sama, ¿acaso solo me quería por mi zanpakuto?
AIZEN: ¿En serio crees que es necesario que te responda?
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Capi nuevo y más quebraderos de cabeza para mi. No creo que haya mucho que comentar esta vez, simplemente le di una pelea a Juri con un personaje que tenía en mente casi desde el principio. Por si no se notó, se supone que a Nada le gusta Aizen y está celosa de Juri por el interés que este le presta. A veces los celos nos ciegan de mala manera. Nada podría haber ganado fácilmente pero los celos pudieron con ella.
Por cierto, Touchou significa escuchar, pero refiriendose a escuchar a escondidas y sin permiso. Shirokaze Sasayaki es "Murmullo del viento blanco" o algo así ^^U
En fin, cualquier comentario o duda, ya sabeis que hacer ;)
Etiquetas: Aizen Sousuke, Bleach, fanfic, other character, Tsuki no Maboroshi, Tsukihime Juri





