Blog
Who I Am?
My Things
Fan Fics
Past
sábado 25 de junio de 2011
Tsuki no Maboroshi @ 19:31

Zenko Kitsunebi


Respiré hondo. Mantuve mi zanpakuto firme, en posición de defensa, sin dejar ninguna abertura. Él, sin embargo, se mantuvo en una posición relajada, confiado, como siempre, viéndose ganador. Hay humanos que dicen que la soberbia era un pecado que acababa por consumirte. Por un momento, me pregunté si eso podría aplicarse en el caso de Aizen.
No perdí la esperanza en que aquello fuese cierto.

- Realmente te has vuelto muy fuerte, Juri.- me dijo Aizen sonriendo.- Desde que te encontré, supe que tendrías mucho poder.
- ¿Por eso no me mataste junto a mis padres?- le pregunté con la voz cargada de ironía.
- No. Por eso maté a tus padres.

La sorpresa que me produjo aquella respuesta fue tal que, por un instante, estuve a punto de mandar mi autocontrol a la mierda y lanzarme contra él para abrirle la cabeza de un golpe. Aun así, por algún milagro, logré permanecer firme en mi sitio.

- Te quería para mí.- dijo Aizen.- Eras… eres interesante. Era obvio que tenías mucho potencial y pensé que podrías serme útil. Así que pensé que lo mejor sería tenerte cerca desde el principio, cuando aun eras joven e influenciable. Así que tuve que matar a tus padres. Una vez viniste a vivir al Seireitei, intenté ganarme tu confianza, pero parece que Hirako Shinji aun me tenía que estropear mis planes, ¿o es que crees que no sé que él te advirtió sobre mí?
- Si sabías que no confiaba en ti, ¿por qué seguiste con toda esa tontería? Eras sobreprotector conmigo. Siempre querías saber donde estaba…
- Solo quería tenerte vigilada y ver si, pese a todo, era capaz de conseguir tu confianza, incluso me planteé la idea de usar a Kyoka Suigetsu para allanarme el camino, pero eso hubiese sido demasiado fácil.
- Creo recordar que, en realidad, si que llegaste a usar a Kyoka Suigetsu.- le dije, recordando lo que ocurrió mientras estuve en el mundo humano.
- Eso fue diferente.- me dijo sin dejar de sonreír.- Tenía curiosidad por ver si sería capaz de llevarte conmigo pero, obviamente, no contaba con que descubrirías que estaba usando a Kyoka Suigetsu. Hubieras sido la compañera perfecta.
- ¿Yo? ¿Contigo? Antes me hubiera cortado las venas.- le grité enfadada.
- Es una pena, Juri. Pues no me dejas más opción que matarte.- dicho eso, alzó la palma de la mano que tenía libre hacia mi.- Hado 88: Shiryu Gekikozu Shinten Raihou.

Un rayo azul salió disparado con toda su fuerza hacia mi dirección. Por un momento me quedé bloqueada. Era un hado muy potente de por sí. Era difícil de esquivar y solo conocía un bakudo suficientemente poderoso para neutralizarlo. Lo que no sé es si sería capaz de que funcionase correctamente. Respiré hondo, recordando mi entrenamiento de kidoh de los últimos días y alcé las manos en dirección al kidoh que se acercaba peligrosamente hacia mí.

- Bakudo 81: Danku.

Una barrera transparente se formó ante mí, bloqueando el hado de Aizen. Supe que no me había salido bien cuando la barrera cedió en apenas uno segundos, dejando pasar el hado, pero a mí me facilitó el tiempo suficiente para poder apartarme y atacar a Aizen.
Salté para asestarle un golpe desde arriba. Él lo detuvo, pero aproveché para propinarle una patada en la cara. Estaba tan concentrado en mi espada que no se fijó en mis pies.
Le hice retroceder un par de metros y, cuando se incorporó, escupió un poco de sangre y sonrió.

- Vaya, parece que has progresado en mi ausencia.- dijo con suficiencia.- Antes no hubieras sido capaz de hacer un kidoh de ese nivel, aunque no fuese totalmente efectivo. Siento curiosidad ¿Hasta qué punto has mejorado?

Dicho eso, su imagen se distorsionó por un momento para luego verme rodeada de no menos de diez clones de Aizen.

- ¿Qué harías, si te enfrentases a diez como yo?- dijeron los clones a coro.

Eché un rápido vistazo a mí alrededor y no me moví ni un milímetro. Luego, todos los clones se colocaron en posición de ataque, lanzándose contra mí. Únicamente pasé mi zanpakuto de la mano derecha a la izquierda, extendiéndola en horizontal. Nueve de los diez clones se disiparon al alcanzarme. El decimo, el real, se detuvo a solo unos centímetros de mi zanpakuto, la cual apuntaba a su cuello e, igualmente, el avance de su zanpakuto de detuvo solo a unos centímetros de mi cuello.

- ¿Acaso aun no lo has entendido, Sousuke?- le pregunté mirándole por encima del hombro.- No importa lo poderosa que sean tus ilusiones. No servirán contra mí.

Pensé que ya había llegado el momento de ponerse serios, así que subí cuanto pude el nivel de mi reiatsu y solté la empuñadura de Kitsunebi, pero esta no cayó al suelo, si no que se quedó en el mismo sitio, como flotando en el aire.

- Bankai.

Disfruté tanto la expresión de sorpresa de la cara de Aizen que no pude evitar pensar lo maravilloso que habría sido tener una cámara en ese momento. Aizen mismo había admitido que era fuerte y que tenía potencial, pero algo me decía que él no tenía ni idea de hasta donde llegaba mi poder.
Una explosión de reiatsu, característico de la liberación de un bankai, me rodeó por completo y, cuando desapareció, mis brazos estaban cubiertos por vendas hasta más arriba del codo y una especie de lazo blanco los unía a los dos, de ese lazo salían otros nueve lazos rojos. Además, en vez de empuñar una espada, tenía los brazos cubiertos por unos guanteletes de un metal sorprendentemente blanco y que terminaban en garras, las garras de un zorro.

- Zenko Kitsunebi.

Aizen seguía mirándome sorprendido, pero apenas unos minutos después, volvió a sonreír.

- No me sorprende que hayas podido alcanzar el bankai.- me dijo sonriendo.- Sabía que estabas cerca de alcanzarlo, pero he de admitir que no esperaba que fueses capaz de hacerlo ya.
- Es curioso que digas esto, porque logré alcanzarlo poco antes de que te marchases de la Sociedad de Almas, solo que no he logrado controlarlo bien hasta hace poco.- le confesé con cierta satisfacción.- Tengo una curiosidad ¿Hasta que punto eres consciente del poder de mi zanpakuto?
- Hasta hace no mucho suponía que era una zanpakuto de tipo ígneo, pero algo me dice que no fui el único en mentir sobre la habilidad de su propia zanpakuto.
- Nunca te mentí. Es solo que Kitsunebi es más compleja de lo que parece. Kitsunebi me ha acusado muchas veces de ingenua por no ver la realidad ante mis ojos. Me lo dijo por ti, pero también por ella. El fuego de Kitsunebi es solo un canal.- ante aquella afirmación, Aizen alzó una ceja sin entenderme.- Siempre pensé que Kitsunebi era una zanpakuto de tipo ígneo y nunca me dijo lo contrario hasta alcanzar el bankai. Mi zanpakuto tiende a ser a veces un tanto maternal y quería que lo descubriese por mi misma, pero al ver que no lo hacía… bueno, digamos que me tuvo que dar un par de pistas.
- ¿Y eso que significa?
- Con el shikai liberado, el fuego se utiliza más que para atacar, para desorientar al enemigo. Inevitablemente la vista se dirige hacia él y le desorienta, haciéndole bajar la guardia, pero en el bankai…

Sonreí, lo que hizo que él frunciese el ceño. Sería más divertido si se lo enseñaba. Alcé la mano derecha hacia arriba para luego bajarla rápidamente, como si desgarrara el aire. Nueve llamas rodearon a Aizen. Nueve llamas que, ante sus ojos, eran nueve veces yo: Nueve ilusiones.
Aizen se limitó a sonreír.

- Que interesante.- dijo mirando a su alrededor.- Así que tu zanpakuto tiene casi la misma habilidad que la mía.
- No Aizen. Mi zanpakuto es superior a la tuya.

Las nueves llamas con mi forma se lanzaron contra él, que logró detener el ataque con su zanpakuto. Luego intentó golpear a otra con la mano desnuda, pero pareció olvidar que, pese a lo real que podía parecer, no eran más que fuego, y al atravesar la ilusión a la altura del pecho, se quemó la mano.
Frunció el ceño con aspecto contrariado mientras retrocedía poniendo distancia entre mis ilusiones y él. Yo, por mi parte, deshice las ilusiones.

- Entiendo, pero si esto es todo, no creo que supongas demasiado problema.
- Pensé que eras más listo que eso.- Aizen frunció el ceño ante aquellas palabras y yo ladeé la cabeza mientras seguía hablando.- ¿No recuerdas lo que sucedió en el mundo humano?
- Desbaratar una ilusión no es…
- No me refiero a eso ¿No lo entiendes? Siempre que empuñe a Kitsunebi, incluso aun estando en su forma sellada, puedo ver a través de cualquier ilusión, las cree yo o no.

Aizen frunció el ceño un momento, pero luego sonrió.

- ¿En serio crees que eso me detendrá de derrotarte?- me dijo sonriendo con suficiencia.

Sabía que esto pasaría, sabía que me atacaría directamente, con su espada… pero las garras desgarran y yo aun podía defenderme.
Detuve su primer ataque con la mano justo cuando la punta de su zanpakuto estuvo solo a unos pocos centímetros de mí. Tuve que hacer más fuerza de la que esperaba para frenarle y poder lanzarle una patada a la cara. El frenó el ataque con una mano, así que, con la mano libre, le lance una llamarada de fuego que le obligó a apartarse.
Retrocedí un paso y usé shunpo para colocarme tras él, pero una vez me posicioné, me encontré con su zanpakuto apuntándome a unos pocos centímetros.

- Tu shunpo no deja de ser impresionante.- dijo para, acto seguido usar el shunpo.- Pero no eres tan rápida como crees.

No me dio tiempo de girarme y, cuando oí su voz tras de mí, ya me tenía sujeta con la muñeca en la espalda.

- Eres tan hermosa.- me dijo mientras con la mano libre me acariciaba el cuello y luego se la llevó a la empuñadura de su zanpakuto.- Qué despilfarro.

Sentí perfectamente la punta de Kyoka Suigetsu contra la piel de mi espalda. Juraría que incluso llegó a atravesarme unos pocos milímetros, pero Aizen se detuvo en seco.

- Sabía que te corromperías, Sousuke.- dijo una voz tras Aizen.- Aunque no dejé de guardar la esperanza de que eso no fuese a ocurrir.

Aizen me soltó, demasiado conmocionado por la presencia de aquella mujer. Era una mujer alta y esbelta. Casi podría llegar al uno ochenta de altura. Tenía el pelo castaño largo ondulado y del color de la miel y sus ojos eran idénticos a los de Aizen. Llevaba un kimono color caramelo y un obi verde oliva. Era realmente preciosa.
Aizen la miraba sorprendido, como si fuese un fantasma, o al menos eso parecía decir su cara.

- Hahaue.

La voz de Aizen solo me confirmó lo que ya sabía. Que aquella mujer era su madre.

- Estás muerta.- dijo Aizen, más para convencerse a sí mismo que otra cosa.
- Tú lo sabes mejor que nadie, ¿no, Aizen?
- Yo no te maté.- dijo con seriedad.
- No, no lo hicisteis.- respondió con firmeza acercándose a él.- Pero tampoco hiciste nada por evitarlo.

Aizen volvió a mostrar el rostro sereno de antes, mirando a su madre con aire de superioridad.

- Esa es una acusación muy cruel por tu parte, hahaue.
- Tuve esperanza, Sousuke. Esperaba que Shinji estuviese equivocado. Pero naciste corrompido y nada podrá detenerte.
- Tú lo has dicho, hahaue: Nada.

Alzó la espada para atacar a su propia madre, pero ella, sin inmutarse lo más mínimo, alzó rápidamente la mano derecha con la que empuñaba una katana dorada que detuvo el ataque de Aizen quien miró la espada sorprendido.

- ¿¡Kinryuu!?
- ¿A caso olvidaste que, como shinigami que fui, yo también tengo una zanpakuto?

Ni por un segundo nadie pensaría que la espada era de oro macizo. El oro suele ser demasiado maleable y sería inútil una espada de ese material. Es más, de cerca se podía ver que la hoja como la de cualquier otra espada, solo que emitía un resplandor dorado parecido al que emitía Kitsunebi en el shikai, sin embargo, la empuñadura sí que parecía completamente dorada.

- Lo siento, Sousuke.

Dicho esto, desvió la espada de Aizen hacia un lado y luego alzó la espada, haciéndole un tajo en el pecho a Aizen. Este se encorvó a causa del dolor. Retrocedió un par de pasos y se llevó la mano al pecho, la apartó un poco para ver la sangre y luego volvió su mirada hacia mí un segundo.
Sonrió, volviendo a centrar la mirada en su madre.

- Realmente no eres consciente de lo que acabas de hacer, ¿verdad?- le dijo Aizen incorporándose, ignorando el corte que tenía, como si no le doliese y me pregunté si realmente le dolería.
- Esto tiene que terminar, Sousuke.- dijo alzando la espada para volver a atacarle.
- Cierto.

Usó shunpo y se colocó tras su madre, atravesándola con su espada antes de que pudiese hacer nada.

- Esto tiene que acabar, Juri.

La imagen de la madre de Aizen se desvaneció junto con la imagen de mí que había tras Aizen, dejándome a mi en el lugar de su madre.
El dolor de la espada atravesándome era peor aun de lo que hubiese imaginado alguna vez y tenía que apretar los dientes con fuerza para evitar gritar.

- Tengo que alabarte, Juri.- me dijo con una sonrisa de suficiencia.- Tu ilusión era tan real que, por un instante creí que estaba viendo realmente a mi madre. Fuiste muy convincente, pero cometiste un error. La primera vez que usaste tu bankai, los nueve lazos rojos ardían. Supongo que ese es el límite de tu zanpakuto: Una ilusión por cada lazo. Pero cuando mi supuesta madre me hirió vi que no te moviste ni un solo milímetro… y que ninguna de tus llamas ardían, así que o la ilusión de mi madre te cubría a ti, o los muertos habían vuelto a la vida por algún misterio inexplicable. Aun así, siento curiosidad ¿Cómo supiste de mi madre?

Por Shinji. El muy estúpido de Aizen no se había deshecho de sus cosas cuando Shinji y los demás desaparecieron y, desde entonces, he tenido escondido en mi cuarto su diario. Nunca me atreví a leerlo, por miedo a que Aizen me descubriese con él y me lo quitase, pero cuando nos traicionó, pude leer todo lo que ponía en él. En él hablaba de Mitsui Shizuka, que más tarde se casaría con un hombre de la aristocracia media, pasando a llamarse Aizen Shizuka. Shinji había estado enamorado de ella y, cuando quedó embarazada, apenas un mes antes de la muerte de su marido, Shinji le advirtió sobre el bebe, pero Shizuka no fue capaz de deshacerse de él. Casi no sobrevive al parto. Desde entonces, Shizuka tuvo una salud muy delicada y caía enferma con mucha facilidad. Solo pasaron cuatro años desde el nacimiento de su hijo cuando ella también murió de muerte natural, mientras dormía. Los médicos dijeron que debía haber sido un problema cerebral, pero Shinji no lo creía. El comportamiento del hijo de Shizuka, de Aizen Sousuke, no era el comportamiento de un niño de cuatro años que acababa de perder a su madre.
Me pareció tan repugnante que me preguntase por ello en el tono que lo hizo que, en lugar de responderse, le escupí a la cara, manchándole la mejilla de sangre. El solo se apartó un poco de sangre del ojo y con la misma mano, aun manchada de sangre, me acarició la mejilla.

- Pobre ilusa.- me dijo frunciendo el ceño, como si fuera un padre regañando a su hijo.- Si no hubieses escuchado a Shinji, habrías tenido en tu mano todo lo que deseases. La soledad de un trono es muy fría y tú podrías haberle dado el calor que le faltaba.- luego sonrió, como si pensara una travesura y luego comprendí que así era.- Que pena que Tosen no haya sido capaz de acabar con esa irritante hormiguita del sesenta y nueve. Sentía curiosidad por ver tu reacción antes de tener que matarte.

Le miré sorprendida, no solo por la afirmación que acababa de hacer. No solo por la crueldad que seguía demostrando aun ahora, si no por el hecho de que también parecía conocer mis sentimientos hacia Shuuhei.
Finalmente se acercó hacia mi tanto que apenas un par de milímetros nos separaban.

- Hasta nunca, Juri.

Sacó la espada y yo caí como un peso muerto hasta el suelo y cerré los ojos, esperando un fuerte golpe contra los escombros, pero unos brazos acabaron frenando mi caída.
La adrenalina que me había invadido durante el combate, había acabado por desaparecer, y si sumamos la pérdida de sangre… me sentía demasiado débil incluso para mantenerme despierta. Ya de por si me suponía un gran esfuerzo mantener los ojos abiertos y las manos sobre la herida en un vano intento de taponarla.

- ¿Shuuhei?

El no dijo nada, simplemente empezó a realizar un kidoh curativo sobre mi herida.

- Shuuhei, tengo frío.

Le vi apretar con fuerza la mandíbula ante aquella declaración y, sin apartar la mano de mi abdomen, sin dejar de realizar ese kidoh curativo, hizo lo que siempre hacía cuando le decía que tenía frío: me abrazó.
Me lamenté por no poder abrazarle, pero apenas tenía fuerzas y las únicas que me quedaban las empleaba en mantenerme despierta… despierta y viva.


Enciclopedia de Zanpakutos

SHINJI: Hoy vamos a hablar de la zanpakuto de Tsukihime Juri: Kitsunebi

[Empiezan a verse imágenes de Juri usando su zanpakuto]

JURI: Yaketsuku Kitsunebi

SHINJI: Aunque en un principio pueda parecerlo, Kitsunebi no es una zanpakuto de fuego, si no que usa este como cebo para atraer y desorientar al enemigo de forma inevitable. Su poder le permite ver a través de las ilusiones incluso estando sellada. El bankai es Zenko Kitsunebi. Una vez liberado, Zenko Kitsunebi puede crear ilusiones a partir del fuego que cree. Por cada ilusión activa, un lazo que quemará y no volverá a aparecer hasta que la ilusión desaparezca… ¿No crees que es una zanpakuto un poco compleja?
JURI: Como si yo no lo hubiese pensado.
SHINJI: Se parece a Kyoka Suigetsu… Espero que sea en lo único en lo que te parezcas a Aizen.
JURI [echandose los pelos hacia atrás de un modo muy parecido a como lo hizo Aizen cuando huyo al Hueco Mundo]: ¿Qué decías?SHINJI [más asustado que preocupado]: Nada. Déjalo.


_________________________________



Por fin traigo nuevo capítulo y aviso ya que quedan pocos capitulos para el final.
Finalmente Juri se enfrentó a Aizen y, aunque ella es bastante fuerte, lo que le dio ventaja sobre Aizen fue unicamente su zanpakuto. Sin ella no podría haber hecho nada.
Zenko Kitsunebi no tiene una traducción exacta (al menos que yo sepa, aunque ya sabeis que Kitsunebi significa "zorro de fuego"). Los Zenko son zorros consagrados al dios Inari, simplemente.
Por si alguien no lo notó, Hahaue es una forma formal de decir madre.
Y poco más tengo que decir, salvo que he perdido parte del fic al estropearseme el ordenador T.T actualmente ando reescribiendolo, pero va para largo.
Espero que el capi os guste y dejeis comentarios.

PD: Por si os interesa: en esta imagen podeis ver a Juri usando su bankai

Etiquetas: , , , , , ,